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lunes, 4 de mayo de 2015

Chaleco bordado.

    ¡Hola a todos!

    Y aquí es cuando Cristo empezó a padecer... No me quiero poner en plan "María Dolores" quejándome cada vez que me asome al blog, pero la verdad es que las he pasado putas con este vestuario. Me revienta trabajar con prisas y con fecha de finalización. Supongo que me las di de más listo de la cuenta cuando me embarqué en la confección de nada menos que dos ternos para asistir a Almendralejo. ¡Ja! Vendí la piel del oso antes de cazarlo... Ni de coña me hubiera dado tiempo a terminarlos, pero si no hubiera terminado cogiendo el berrinche que cogí tras el fracaso de las camisas y éste chaleco, al menos habría rematado uno de los dos ternos. La verdad es que los últimos días que le dediqué a éste proyecto fueron de auténtica pesadilla. Para colmo no termino de identificarme en demasía con éste período, así que de momento lo dejo aparcado a un lado. Supongo que de cara al año que viene lo retomaré de nuevo, pero por el momento sigo sin ganas de continuar trabajando en él. 


   La idea era realizar uno de esos chalecos bordados tan de moda a comienzos del romanticismo. En esa época aun quedan elementos arcaizantes de épocas pasadas, como el bordado de estas prendas, aunque ya no tienen la suntuosidad de los bordados del siglo XVIII. El chaleco está confeccionado con raso de algodón color negro con la trasera en color guinda y el forro de cáñamo natural.



    Estos son los patrones que me sirvieron de referencia. Al tener nulos conocimientos sobre corte y patronaje, han sido múltiples los errores que he cometido. La forma de mi torso es ligeramente peculiar, teniendo el pecho y los riñones ligeramente hundidos y el vientre y los omóplatos sobresalientes. Visto de perfil tengo forma de S. Esto hace que el corte de una prenda ajustada a mi cuerpo deba tener una serie de pinzas para adaptarse al mismo. Algo que se escapa completamente a mis habilidades. Traté de ajustar la prenda todo lo más que pude a mi cuerpo, pero con un resultado no muy atractivo visto al natural.


    La peor parte se la llevó la solapa. En la fotografía ni se aprecia, de hecho ni siquiera parece existir. La fotografía no es muy buena y el negro es un color pésimo para resaltar detalles. Corté la solapa al hilo del tejido, craso error ya que se suelen cortar al bies para que se adapten mejor. Con el corte la hilo éstas quedan voleadas y no hay forma de que asienten. Ahora ya lo sé, cuando me decida a rectificar la prenda las volveré a cortar pero esta vez al bies, haber si tengo más suerte y quedan mejor. Con el ajuste de la prenda también tuve complicaciones con las pinzas del pecho, las cuales tampoco lucen muy bien que digamos. De la zona del vientre quedó bastante holgado y corto Al ceñirlo con la cincha trasera hace que los bolsillos queden desplazados en demasía hacia los costados.


    Aunque los bordados no son nada del otro mundo, es la parte que más lástima me da de ésta prenda. No sé si se podrá aprovechar el chaleco en su totalidad cuando diga a rectificarlo, ya que el corte no es el mejor. Quizás lo más sensato sea cortar otro de nuevas y rectificar todos los errores que cometí en éste. Supongo que me tendré que tomar ésta prenda como una especie de experimento y seguir y seguir practicando hasta conseguir mejores resultados. Lástima de tiempo y dinero invertido. 

    De momento hasta aquí llegan mis incursiones en el vestuario romántico. Aunque tengo ganas de seguir cosiendo, posiblemente lo haga retomando el proyecto del vestuario de hidalgo. No obstante publicaré una entrada más para mostraros los sombreros y el bastón que compré para esta recreación. ¡Bie, bie romanticismo!

    ¡Un saludo!

8 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Eso es porque en las fotos no se aprecian los defectos, pero puesto me queda horrible. Para el año que viene tengo que ver la forma de que alguien me ayude con el patronaje y rectificar los errores que he cometido con el chaleco.

      ¡Un besote, Elenita!

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    2. Hombre, no te hagas tan mala sangre, ten en cuenta que en aquellos tiempos tampoco los cortes eran perfectos, sobretodo si no vas de noble, que esos si usaban mejores sastres.

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    3. No, no es hacerme mala sangre, pero es que no ha quedado muy óptimo que digamos. Las cosas o se hacen bien o no se hacen. El año que viene lo retomaré con más calma y buscaré ayuda para el patronaje.

      ¡Un saludo y gracias por la visita!

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  2. La verdad es que tu bordado es de ensueño, justamente he estado introduciéndome al bordado en estos días (y también lo he hecho aplicándolo a un chaleco, juas). Me encanta lo prolijos que lucen tus trabajos, y me apena lo que comentas acerca de los problemas de entalle del chaleco: se ve tan maravilloso que cuesta creerlo. Igualmente felicitaciones por el trabajo, y ojalá encuentres algún victoriano mas robusto que pueda lucirlo. Una pregunta: ¿Bordaste los botones? No alcanzo a verlo bien, pero así parece y se ven espectaculares!!!

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    1. ¡Hola Hernán!

      Sí, los botones también están bordados. La verdad es que me da bastante rabia que el chaleco quedara tan desastroso. Pero bueno, ya habrá ocasión en que lo repita y espero que quede mucho mejor. (Peor es imposible, jajaja)

      Me voy corriendo a tu blog a ver qué maravilla habrás hecho. No sabes cuanto admito tu trabajo. Tú sí que sabes.

      ¡Un abrazo enorme!

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    2. Quizás se pueda rescatar el bordado, te enviaré algunos patrones de chalecos que quizás te sirvan para entallar el chaleco y poder lucirlo como merece semejante trabajo. Abrazos!!!

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    3. Da igual, los bordados tampoco son nada del otro mundo. Necesita tantas reformas que es imposible sacarle provecho alguno. Lo mejor es partir de cero y comenzar de nuevo.

      ¡Un besote!

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