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domingo, 3 de mayo de 2015

Pantalón y camisa de gala.

    ¡Hola a todos!

    Estas prendas de vestuario romántico tenía pensado lucirlas en la Ruta Literaria del Romanticismo de Almendralejo. Necesitaba al menos dos ternos, uno de día y otro de noche. Este pantalón y esta camisa pertenecen al conjunto de gala o de noche. 


    Los pantalones están confeccionados con el mismo patrón que los del traje de día. Al intentar recrear un vestuario de la década de 1840, opté por el color merino para los pantalones. A partir de 1850 se impone el negro tanto en pantalones como en fracs. A mí me resultaba mucho más atractiva la opción del color merino, ya que hacía que el conjunto resultara más diferenciador del resto de atavíos masculinos de estas recreaciones. 


    Para el corte de los patrones me ayudó mi hermana Auxi, yo solo creo que habría sido incapaz de hacerlo. Los pantalones están confeccionados con sarga de algodón color merino y están forrados con tejido de cáñamo natural.


    En los costados lleva un galón realizado con cinta de raso de 2 cms. de ancho. Este adorno es un rasgo distintivo de los pantalones de gala de esa época. Al igual que los pantalones de día, estos también llevan estribos.


Y aquí está la camisa. No sé ni por donde empezar...


    Con las alforzas del pecherín tuve el mismo problema que con la camisa que ya os mostré anteriormente, que no las cosí por dentro y se terminaban abriendo. Lo solucioné de la misma forma. Los márgenes anchos en las costuras de los puños y cuello, idem de idem. También quedan pendientes de una rectificación. Al cortar la caja del cuello no sé qué pasó que me quedó asimétrica. No me preguntéis cómo lo hice porque ni yo mismo lo sé. Así que le añadí una pieza para disimularlo. De todas formas el cuello seguía quedando ladeado, si os fijáis bien en la foto, el botón de la tirilla tira hacia el lado izquierdo torciendo la tapeta de apertura. Como quise diferenciarla de la otra camisa, le añadí un pequeño encaje de valençiens alrededor del pecherín y los puños. Un detalle casi pasado de moda en la época. En la tapeta me quedó más remetido por un lado que por otro. ¡Bien, otro error más!


    En los puños me volvió a pasar lo mismo, que los terminé abrochando a la inversa. Como en la mercería no contaban con botones suficientes del mismo tamaño, compré unos de menor tamaño para los puños añadiendo dos en lugar de uno. Este detalle sí me parece elegante, aunque no sé si reproduce la moda del momento. Es también a partir de 1850-60 cuando aparecen los puños abrochados con gemelos, en este período que yo recreo todavía se usan los botones.


    Esta es la vista trasera, la cual lleva museta. En la actualidad las camisas de etiqueta llevan la espalda en una sola pieza, siendo solo las camisas de sport las que llevan este tipo de corte. Para el vuelo, éste se suele recoger en un pliegue central, mientras que en las camisas antiguas el vuelo queda repartido a todo el largo. También la parte trasera suele ser más larga que el delantero. Ambas piezas se curvan en el bajo redondeándose hacia las costuras laterales. Al menos en esos detalles sí acerté. 

    ¡Un saludo!

8 comentarios:

  1. ¡Qué productivo estás! Pienso que el color es un acierto y quedará muy elegante. Estoy deseando ver el conjunto.

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    1. De momento he vuelto al Siglo de Oro, así que el Romanticismo tendrá que esperar hasta nueva orden. Aunque por otro lado sigo sin tener un evento de recreación ambientado en el Siglo de oro donde lucir el traje de hidalgo. Me veo vistiéndolo en casa...

      ¡Un besote, Ana!

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    1. ¡Muchísimas gracias Lourdes! Pero reconozco que el resultado es mucho más que mejorable.

      ¡Un abrazo!

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  3. Tiene pinta de ser un gustazo vestir cualquiera de las dos prendas, suavecitas y cómodas. Vas a estar super elegante con ellas, estoy deseando ver fotos.

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    1. Sí bueno, incómodas no son. Tanto el tejido de los pantalones como el de la camisa no contienen demasiada fibra sintética. Qué pena que sea tan malo con el corte, pero es lo que tienen no poseer conocimientos suficientes para realizar correctamente este tipo de prendas.

      ¡Un besote, Charo!

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  4. Meterte de lleno en el siglo XIX y comenzar por cortar unas prendas tan complicadas como son las del traje masculino es todo una proeza. No nos cansamos de decir que eres un valiente, primero por echarte sin miedo a la recreación romántica y segundo por haber acertado en otros colores para el atuendo de noche, en vez del tan socorrido negro.

    ¡Si los dandis levantaran cabeza te hacían su capitán!

    Un abrazo, compañero.

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    1. Si los dandis levantaran la cabeza me apedreaban. algunas de las prendas que he hecho han quedado de pena. Pero sí, no sé si valiente, pero a suicida no hay quien me gane. Ha sido toda una temeridad por mi parte tirarme a la piscina sin comprobar primero si había agua siquiera.

      ¡Un abrazo enorme y gracias por la visita!

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