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martes, 20 de enero de 2015

Vestuario masculino de 1840.

    ¡Hola a todos!

    Vamos a analizar brevemente como era el traje masculino del período romántico, el cual se corresponde con el gusto por la seguridad, lo cerrado, y lo respetable y no con la fantasía de los aristócratas del siglo precedente. La vestimenta del hombre es aparentemente simple, sin embargo comienza a adquirir detalles en su manera de confeccionarse y en los detalles internos. El traje del hombre durante el siglo XIX expresará estos avances en patronaje y cada vez establecerá una mejor relación con el cuerpo estableciendo un ajuste perfecto. Hacia 1840 se configura un modelo durable de caballero que ya no sufrirá modificaciones importantes hasta el siglo XX. 


    Corset: La introducción del corset se manifiesta tanto en el vestido femenino como en el masculino. Que todos los hombres llegaran a vestirlo es una aseveración con escasas pruebas, pero a la vista de los grabados de moda no cabe duda de que los hombres aspiraban a competir con las mujeres en cintura de avispa y que esta aspiración no se agotó cuando menos hasta 1845.


    Camisas: Algunos autores afirman que el romanticismo como estilo literario y artístico dejó su huella en el traje masculino con la incorporación de volantes en la pechera de la camisa. No obstante, esta costumbre se observó antes de que el estilo mencionado inundara la espiritualidad de la época victoriana inicial. En los años 1840 el uso de volantes en la camisa era poco común y las normas exigían que la pechera fuera lisa, adornada solamente por finos pliegues planchados y perfectamente estirados. Para lograr la máxima rigidez del pecho de la camisa, algunos utilizaron un sistema que permitía a la prenda ser ajustada por medio de un botón, a la cintura del pantalón. En estos años aparecen también los puños a la vista por las mangas del frac, algo que deriva que éstos estén perfectamente limpios y planchados. Como también debían estar los cuellos, altos, pero ya sin la longitud que tenían en los años precedentes.


    Terno: Surge el terno, el traje de chaqueta, chaleco y pantalón del mismo tejido, el traje formal de caballero que ha llegado a nuestros días. Lo ilustramos en la fase siguiente.


    Pantalones: Los pantalones estrechos reciben la competencia cada vez más severa de los holgados, dichos “de pliegues”, antepasado del pantalón clásico de caballero universal en el siglo XX. A menudo se confeccionan con tejidos de cuadros y rayas, otro clásico del vestir masculino actual que heredamos del Romanticismo. Solían quedar sujetos al calzado por medio de unos estribos.


    Chaleco: Éste se reserva la fantasía en el vestir masculino durante algunos años, pero termina por volverse tan serio como el resto del ajuar. La largura quedaba justo a la altura de la cintura. Solían tener solapas.


    Chaquetas: Buscando una línea natural y suavemente holgada, las chaquetas se cortan sin remarcar los hombros, se reducen las solapas –ahora de cran regular– y se diversifican: además de la levita y el frac sucesivamente aparecen el traje a la inglesa, una suerte de cruce entre la levita y el frac, porque el faldón arranca desde la cintura (como en una levita), pero dibuja una diagonal hacia la espalda (como en un frac); y las levitillas o levitas cortas, cuyo aspecto, aunque todavía no su corte, las hace equivaler a nuestras americanas o blazer. Los fraques se ven paulatinamente reservados para las ocasiones más formales. 


    Calzado: Como continuidad de la etapa anterior, en los primeros años de la era victoriana, el calzado adecuado para la noche debían ser los escarpines. Posteriormente se aceptó el uso de botines negros, siempre especificando que debían ser de charol y lógicamente, cubiertos por el largo pantalón. Para aquellos que prefirieran los zapatos de corte bajo o escarpines, debían ser acompañados por medias negras de seda, aunque algunas ilustraciones de la época mantienen las blancas.


    Corbatas: Para los conjuntos de noche, la corbata (chalina) obligada era blanca, la cual se hace cada vez menos ancha. En EEUU se admitió durante algunos años, la corbata negra, algo inaceptable para las ocasiones de gala en Gran Bretaña. Al bajar el alto de los cuellos, la corbata –a la manera heredada de “les incollables”, ancha y con varias vueltas alrededor del cuello-, pierde protagonismo. A partir de 1840, en busca de una solución más práctica para su colocación, comienzan a ser formadas por una tira ancha que se anuda atrás a la cual se le agrega el lazo ya hecho al frente con una tira más fina, algo que dará paso, años después, a las corbatas hechas.


    Guantes: El uso de guantes en las actividades nocturnas pasó de ser algo obligatorio, a recomendable. Se insistía que un hombre elegante y decente no podía prescindir de los guantes para acudir a un baile, pues era impensable “tocar el guante puro de una mujer con los dedos descubiertos”. Pero entre la realeza inglesa primero y luego en Norteamérica, se comenzó, poco a poco a dejar de usarlos como obligación a partir de los años 1860. Los colores de los guantes debían ser oscuros o pálidos, pero para ocasiones muy formales, debían ser de color blanco o amarillo pálido, generalmente en piel de ante.


    Sombreros: De acuerdo con el Manual de la Moda Masculina de 1839, “En un baile o una fiesta la noche, el sombrero de copa plegado es lo apropiado y elegante, llevar un sombrero común en tales ocasiones, como lo hacen algunos falsos seguidores de la moda, es torpe y absurdo”. El sombrero común a que se refiere el manual, es la chistera con copa alta, convertida desde 1940 en casi un símbolo de estatus para el hombre burgués. La chistera expresaba respetabilidad, opulencia, dignidad y posición social. Se pensaba que, con su alta copa brindaba al hombre más estatura social y económica. Por ello, cuando en 1840 Antoine Gibus perfeccionó la versión plegable de la alta chistera, esta se convierte en el tocado preferido para acompañar el conjunto masculino utilizado después de las 6 de la tarde. Denominado como “chapeau claque” o “gibus hat” resultaba muy cómodo para las veladas en las que el sombrero debía desaparecer de las cabezas, una vez bajo techo. Ya podría llevarse bajo el brazo, estando de pié o colocado al lado de las butacas de la ópera o el teatro. Al sombrero de copa siempre con copa regular, es decir, de igual perímetro en la boca y en el remate, le surge un competidor: los sombreros de copa baja para verano, cercanos al canotié.


    Cabello: Se abandona el tupé, el pelo se peina con raya lateral y se apelmaza sobre el cogote al tiempo que se abultan las guedejas de rizos laterales a juego con el peinado de bandós femenino. Crecen las barbas y los mostachos, ahora de rigor, y a mediados de siglo, las patillas y carrilleras.



    Accesorios: Con la aparición de los bolsillos en los chalecos, se aceptaba que los relojes fueran colocados en ellos. El dije se convierte en cadena más larga que permita prenderla a uno de los botones del chaleco, con el fin de que no se cayera el reloj al ser manipulado. Esta cadena, como los anteriores dijes, eran elaboradas de oro o plata y decoradas con joyas, aunque la recomendación recordaba que “el control de la decoración y el adorno es mucho más varonil y elegante”. Con la aparición de los puños a vista y la necesidad de mantenerlos planchados, surge el uso de los gemelos. Se recomienda que estos sean pequeños y sencillos, generalmente elaborados en oro y adornados con diamantes, perlas negras u otras piedras preciosas.


    Sobretodos: Se generaliza la moda de los gabanes o paletós, los abrigos entendidos en sentido contemporáneo.



Fuentes: www.vestuarioescenico.wordpress.com  www.historiadeltraje.blogspot.com Las fotografías están tomadas de Pinterest.

11 comentarios:

  1. Genial posteo Pedrete!!! no sabes lo que me sirve tu post para las tareas de costura que estoy emprendiendo para la realización del vestuario del próximo evento que realizaremos en Argentina! Gracias por compartir tus conocimientos!!! Abrazo!!!

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    1. ¡Yo también voy a recrear esta época el próximo mes de Junio! ¿Qué tiene pensado realizar? Yo tengo que recrear un traje de paseo y otro de noche. Todavía tengo algunas dudas con respecto al traje de noche, pero el de paseo lo tengo ya bastante claro. Mañana colgaré unos tirantes bordados que he realizado para estos atuendos, espero que te gusten.

      ¡Un abrazo enorme!

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  2. Muy interesante toda la información, como siempre. Estoy deseando verte vestido de esa época, veros a los dos aunque cada uno vaya a un evento distinto. Espero que lo paséis muy bien con el proceso de creación del vestuario y después, cuando llegue el día del estreno. Un abrazo.

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    1. En cuanto regrese de la feria de Milán y termine unos encargos que tengo pendientes, me pongo manos a la obra con el vestuario romántico. De momento ando buscando toda la información que encuentro. Así como láminas de época y patrones.

      ¡Un besote enorme!

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  3. Ahora si me dejaste con la boca abierta, Pedrete. Vas a ir como un verdadero "dandy" del Romanticismo y quiero, desde ahorita, que te tomes unas buenas fotos en pose, como las de la época. Me encantó esta entrada por todo lo que promete y ya mi imaginación va que vuela viéndote de chistera y paseando con todo y bastón por las calles de Almendralejo. Me encantó esta entrada y me enseñaste mucho que necesitaba saber sobre indumentaria masculina :)

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    1. Bueno, tampoco me apetece ir de dandy, eso lo veo un poco exagerado para mis gustos. Aunque la moda tanto para caballero como para dama, se vuelve más austera en esta época. Ni que decir tiene que estoy que rabio por ponerme manos a la obra.

      ¡Un besote enorme!

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  4. ¡Qué interesante este post sobre la indumentaria masculina! Es un compendio muy bueno de lo que todo caballero romántico debe usar. Es una lástima que la mayoría de libros sobre la historia del traje del siglo XIX se vuelquen en el vestuario femenino olvidando por completo el masculino, que también resulta muy interesante.

    También nosotros tenemos ganas de verte manos a la obra con el siguiente proyecto decimonónico. ¿Qué será lo siguiente? ¿las ligas? Si puedes bordarlas, mejor que mejor, que después de ver cómo te han quedado los tirantes, ¡sospechamos que te van a quedar estupendas!

    ¡Un abrazo, compañero!

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    1. Pues sí, aquí los hombres llevamos clara desventaja. Pensaba que sería más fácil encontrar información sobre el vestuario masculino de esta época. Aunque algo he podido encontrar al respecto y conseguir tener una idea más o menos clara de los principales rasgos de este período.

      Para las ligas tengo guardadas algunas imágenes sacadas de Pinterest. Hay unas en concreto que me encantan. Llevan en la "cruceta" unos grabados eróticos impresos en tela que me fascinan. Sería fantástico conseguir realizar algo similar. Ya veremos qué consigo.

      ¡Un abrazo enorme!

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  5. ¿Unos grabados eróticos dices? ¡qué picante! XDDD

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    1. Sí, bueno, quizás a vistas del siglo XXI no resulten tanto. Los míos serán más decentes...

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  6. Una retrospectiva genial para ver toda esa ropa clasica de hombres que se utilizaba tiempo atrás, me encanta

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