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miércoles, 20 de mayo de 2015

Las calzas.

    Comencemos diciendo que no deben confundirse calzas con gregüescos, nombre que erróneamente se atribuye a las calzas del XVI y que en realidad son unos calzones cuyo uso se generaliza en la España de inicios del siglo XVII. Durante el reinado de Felipe II, las calzas ya no serán enteras, si no de dos piezas, muslos y medias, como en la última fase del traje del anterior reinado. Apareciendo también en esta época las medias de punto de aguja, que se adaptan mejor a las piernas. Las calzas españolas, como el resto del traje, serán modelo de las cortes europeas.


    A lo largo del siglo XVI, los muslos, compuestos de tiras verticales (que en las fuentes se llaman cuchilladas) y entretelas de tafetán, irán desprendiéndose de la pierna y experimentando variaciones, alargando y acortando su longitud, muy cortos en los años setenta, largos en los noventa, al mismo tiempo que se redondean. Por influencia de los lansquenetes, y según la moda del reinado anterior, la bragueta de gran tamaño destacaba en las calzas, pero será suprimida a finales del reinado de Felipe II al triunfar la corriente de austeridad en el vestir.


    En cuanto a las medias, la gran novedad que trajo el siglo XVI fueron las medias de punto de aguja.  El punto tenía la ventaja de su adaptabilidad frente a los tejidos que se habían usado en el pasado para hacer calzas. En España la más antigua noticia que tenemos de estas medias es la que nos da Luis Cabrera de Córdoba cuando a principios del siglo XVII recuerda cómo se vestía al comenzar el reinado de Felipe II: “Las medias eran de carisea, estameña, paño… aunque ya usaba el rey las de punto de aguja de seda que le enviaba en presente y regalo desde Toledo la mujer de Gutiérrez López de Padilla”. (Relación de las cosas sucedidas en la Corte de España desde 1549 hasta 1614).


    El punto de media o calceta es una técnica con la que se crea un textil entrelazado manipulando horizontalmente una trama de hilo con dos o más agujas. Tradicionalmente se utiliza lana, aunque también se emplea algodón. Se cree que fueron los antiguos coptos de Egipto, un grupo cristiano famoso por sus abilidades textiles, los que inventaron el punto de media. Con la expansión del cristianismo, también se difundió el punto de media, que los conquistadores llevaron hasta Perú en el siglo XVI. Aunque tuvo su origen en un clima cálido, el punto de media suele darse en climas templados o fríos, y no requiere de un suministro adecuado de hilo.


Fuentes: La moda de Felipe II a través del retrato de corte, Introducción a la historia de la indumentaria en España, Tejidos del mundo: guía visual de las técnicas tradicionales.

lunes, 18 de mayo de 2015

¿Qué es un hidalgo?

    ¡Hola a todos!

    El concepto hidalgohijodalgofidalgo (en castellano antiguo, y común en literatura) e infanzón tiene su origen en España y Portugal y es sinónimo de noble, aunque coloquialmente se utilica el término para referirse a la nobleza no titulada. Hace referencia a hijo de algo o hijo de alguien.


    Durante toda la edad media, la sociedad se había organizado entre tres grandes grupos o estamentos: los que rezaban, los que trabajaban la tierra y los que hacían la guerra. Pero en el siglo XV con la toma de Granada por los Reyes Católicos, la Península Ibérica comienza un período de paz. En ese momento se da en España una importancia numérica de hidalgos que es el resultado de la Reconquista, entonces se multiplican estos hidalgos y viene un momento en que su función guerrera ya no se justifica como lo había hecho antes. 


    Los hidalgos son por tanto los herederos de esta casta guerrera que ha quedado totalmente desfasada. Son la baja nobleza, que según la costumbre solo puede vivir de sus rentas. Literariamente los hidalgos han sido caracterizados fundamentalmente como nobles con escasos o nulos bienes pero exentos del pago de determinadas obligaciones tributarias, debido a la prestación militar que les confería el derecho de portar armas. Esta condición social llevaba aparejados ciertos deberes y privilegios. Era su obligación mantener caballo y armas, así como recibir periódicamente preparación militar, a fin de acudir a la guerra en el momento en que el Rey les llamase. Como contrapartida, entre otros privilegios, estaban exentos del pago de ciertos tributos.

    Algunos se aferraban a una gloria familiar que a comienzos del siglo XVII quedaba ya muy lejana. Alonso Quijano, el viejo hidalgo, es un exponente de este estamento social desubicado. Y así, cuando enloquece, rescata la vieja armadura de su bisabuelo, se transforma en D. Quijote de la Mancha y decide salir al camino con el firme propósito de cambiar un mundo que no le gusta y que no quiere o no puede comprender.

    ¡Un saludo!

    Fuentes: Cervantes y la leyenda del Quijote.

sábado, 16 de mayo de 2015

El Siglo de Oro español.

    ¡Hola a todos!

    ¿Qué es el Siglo de Oro español? Pues como vamos a ver a continuación, mucho más que un siglo, ya que abarca un período que va desde finales del siglo XV hasta finales del XVII.

Alegoría de la vanidad, de Juan de Valdés Leal, 1660.

    El término Siglo de Oro fue concebido por el erudito y anticuario dieciochesco Luis José Velázquez, marqués de Valdeflores (1722-1772), quien lo empleó por primera vez en 1754, en su obra crítica pionera Orígenes de la poesía castellana, aunque para referirse exclusivamente al siglo XVI. Posteriormente la definición se amplió, entendiendo toda la época clásica o de apogeo de la cultura española, esencialmente el Renacimiento del siglo XVI y el Barroco del siglo XVII. Para la historiografía y los teóricos modernos, y ciñéndose a fechas concretas de acontecimientos clave, el Siglo de Oro abarca desde la publicación de la Gramática castellana de Nebrija en 1492 hasta la muerte de Calderón en 1681. Durante el apogeo cultural y económico de esta época, España alcanzó prestigio internacional en toda Europa.

    Sintetizando mucho diremos que la monarquía Hispánica fue durante toda esa época la mayor potencia de Europa. Durante los llamados “austrias mayores” Carlos I y Felipe II alcanzó el apogeo de su influencia y poder, mientras que los reinados de los llamados “austrias menores” Felipe IIIFelipe IV Carlos II, coincidentes con lo mejor del Siglo de Oro de las artes y las letras, significaron lo que se conoce como "decadencia española": la pérdida de la hegemonía europea y una profunda crisis económica y social.

    ¡Un saludo!

jueves, 14 de mayo de 2015

Acuchillado.

    ¡Hola a todos!

    Vamos a continuar hablando de vocablos propios del vestuario del "Siglo de Oro", en esta ocasión sobre el acuchilladoComencemos diciendo que cada época va ligada a una forma de vestir, moda, incluso silueta, y el siglo XVI no escapa a ello. Quizá una de esas formas más destacada sea el acuchillado, una moda que apareció a finales del siglo XV y que se mantuvo con más o menos variantes hasta el siglo XVII.


    No se sabe a ciencia cierta cuando aparece concretamente, pero son muchos los estudiosos en la materia, que opinan que bien podría haber ocurrido en 1477, cuando los suizos cayeron sobre las tropas de Carlos I el Temerario duque de Borgoña, en la batalla de Nancy. Para celebrar la victoria, la soldadesca cortó los estandartes, las tiendas y los lujosos vestidos del ejército borgoñón, atando tiras a los desgarrones de sus vestidos. Los mercenarios germanos copiaron a las tropas suizas y de allí esta moda se extendió a la corte francesa. Como figura de este estilo de acuchillados encontramos a los conocidos Lansquenetes. Esta no será la única ocasión en que la moda cortesana imite el vestuario militar.

    Se puede decir que hay dos técnicas para conseguir este tipo de adorno, una consiste en practicar una serie de cortes transversales (cuchilladas) más o menos grandes en el tejido para dejar ver el forro interior y otra en que directamente el tejido se corta en bandas formando con las mismas las distintas partes de la prenda. Al comienzo estas cuchilladas eran amplias, ya durante el siglo XVI estos cortes se van haciendo cada vez más pequeños aumentando paralelamente el número de ellos.

    Como todas las modas, esta fue adoptada por unos y criticada por otros. Pero a pesar de las críticas se mantuvo durante al menos 200 años. Se recogen datos como el que sigue: “En 1523 Mateo Schwarz, mandó hacer un jubón de fustán, en el cual, según cálculos del propio Schwarz, entraban unas 4.800 cuchilladas, por entre las cuales asomaba terciopelo blanco”. El acuchillado también se extendió al traje femenino aunque nunca adquirió tanto desarrollo como en el masculino.

Fuentes: Historia del traje, Vestuario escénico.

martes, 12 de mayo de 2015

Llamar a las cosas por su nombre.

    ¡Hola a todos!

    Una de las diferencias más importantes que encontramos entre la ropa actual y la antigua es la terminología que se usa para designarla. Son muchas las ocasiones en las que utilizamos términos modernos para llamar a las prendas pretéritas. Para muchas de estas dudas que me surgen a la hora de llamar a las distintas partes del vestuario del siglo XVI, me sirvo de la infinita paciencia y el mucho saber de Consuelo Sanz de Bremond, la cual no se cansa de ilustrarme una y otra vez ante mi torpeza y desconocimiento. Aquí os dejo un par de dibujos en los que he etiquetado a las distintas prendas que formarían el vestuario de un caballero español de finales del siglo XVI. ¡Un millón de gracias Consuelo!



    A estas prendas exteriores habría que añadir las interiores, formadas por los calzones, la camisa y el jubón.

    ¡Un saludo!

domingo, 10 de mayo de 2015

Nueva camisa Siglo de Oro.

    ¡Hola a todos!

    Parece que he vuelto con ganas, ya que he sido capaz de terminar la camisa casi en tiempo record. Y además estoy bastante contento con el resultado. Repetir una prenda te hace no cometer errores anteriores, así que aquí he podido pulir detalles que en la camisa anterior no quedaron del todo bien.

Qué complicado es autofografiarse.


Se trata de una camisa de muceta realizada en lino color blanco roto. 


Muceta de la camisa. Por dentro va forrada con algodón.


    El faldón de la camisa va pegado a la muceta formando amplias tablas. La parte del bajo va ligeramente curvada.


    La sisa de las mangas continua en el faldón de la camisa, dando así una mayor holgura. El vuelo de la manga queda recogido en un rizo en la parte del hombro.



    Tanto los puños como el cuello van adornados con un escarolado del mismo tejido pero rematado con una pequeña puntilla de encaje de bolillos.


Los puños y el cuello van entretelados.



El cuello se ata mediante tres cintas de algodón.


Detalle de la banda de tejido para formar el escarolado.


    Lo dicho, estoy bastante contento con este trabajo. Ahora a por las calzas acuchilladas. ¡Un saludo y feliz semana!

viernes, 8 de mayo de 2015

Lechuguilla gatuna.

    ¡Hola a todos!

    Hoy os traigo a mi gato Mr. Trilling vestido con una lechuguilla randada. A él también le gusta esto del recreacionismo.



¡Un saludo y feliz finde!


miércoles, 6 de mayo de 2015

Gorra estilo Felipe II.

    ¡Hola a todos!

    De vuelta al Siglo de Oro, al fin y al cabo este blog iba sobre el vestuario de esa época. Bien, pues aquí os traigo esta gorra inspirada en las que luce Felipe II en varios retratos. 

Felipe II retratado por Sofonisba de Anguissola.

    La gorra está realizada a partir de un sombrero de pacotilla. Se trataba de un sombrero de copa al que recorté el ala hasta la mínima expresión tal y como se aprecia en dichos retratos. Luego lo forré con sarga negra tableada y lo adorné con pasamanería del mismo color. Este tipo de gorras estuvieron de moda en la corte de los Austria durante la segunda mitad del siglo XVI. 


    Comencé por forrar la tapa de la copa fijándola con silicona caliente. A continuación forré la copa con una "faldilla" tableada. Dicha faldilla al ser suficientemente larga, me permitió volver el bajo hacia el interior del sombrero cubriendo la minúscula ala. En un principio pensé en forrar el ala con cinta al bies.


    La base de la copa la adorné con una pasamanería de unos 3 cms. de ancho. En algunos retratos se ve esta parte adornada con una banda de seda plisada llamada toquilla. Algunas solían adornarse con plumas y joyas, en mi caso me he decantado por la sencillez y la austeridad.


    La orilla del bajo la disimulé con un agremán de tapicería. El interior del sombrero no lo he forrado, ya que en origen tiene un acabado aterciopelado que queda bastante bien. A pesar de un par de defectillos que tiene, estoy bastante satisfecho con el resultado final.

    ¡Un cordial saludo!

martes, 5 de mayo de 2015

Complementos período romántico.

    ¡Hola a todos!

    Aquí os traigo los complementos que compré para el vestuario romántico. Se trata de un sombrero de paja, una chistera, un bastón y un broche.


    Este es el sombrero de paja para el traje de día. Son varios los retratos de caballeros de esa época luciendo este tipo de sombrero. La recreación de Almendralejo cuenta con varias actividades al aire libre, así que resultaba una prenda ideal para un traje de paseo.



    Esta es la chistera. Está realizada en fieltro de lana 100% y forrada en su interior en raso. Es de la firma inglesa Christys´.


    El bastón está realizado en madera de haya teñida de negro para imitar el ébano. La empuñadura es de resina e imita el marfil. Lleva también una corona de metal plateado ligeramente envejecido.


    Como había que diseñar un personaje al cual interpretar, ideé a un comerciante de paños de Sevilla. Dicho personaje era viudo, así que hice este camafeo con un pequeño grabado de época representando el retrato de la difunta a modo de "memento mori". Es pequeño, de apenas 25 mms de alto, ideal para llevarlo prendido en la cara interna de la solapa de la levita.

    ¡Un cordial saludo!

lunes, 4 de mayo de 2015

Chaleco bordado.

    ¡Hola a todos!

    Y aquí es cuando Cristo empezó a padecer... No me quiero poner en plan "María Dolores" quejándome cada vez que me asome al blog, pero la verdad es que las he pasado putas con este vestuario. Me revienta trabajar con prisas y con fecha de finalización. Supongo que me las di de más listo de la cuenta cuando me embarqué en la confección de nada menos que dos ternos para asistir a Almendralejo. ¡Ja! Vendí la piel del oso antes de cazarlo... Ni de coña me hubiera dado tiempo a terminarlos, pero si no hubiera terminado cogiendo el berrinche que cogí tras el fracaso de las camisas y éste chaleco, al menos habría rematado uno de los dos ternos. La verdad es que los últimos días que le dediqué a éste proyecto fueron de auténtica pesadilla. Para colmo no termino de identificarme en demasía con éste período, así que de momento lo dejo aparcado a un lado. Supongo que de cara al año que viene lo retomaré de nuevo, pero por el momento sigo sin ganas de continuar trabajando en él. 


   La idea era realizar uno de esos chalecos bordados tan de moda a comienzos del romanticismo. En esa época aun quedan elementos arcaizantes de épocas pasadas, como el bordado de estas prendas, aunque ya no tienen la suntuosidad de los bordados del siglo XVIII. El chaleco está confeccionado con raso de algodón color negro con la trasera en color guinda y el forro de cáñamo natural.



    Estos son los patrones que me sirvieron de referencia. Al tener nulos conocimientos sobre corte y patronaje, han sido múltiples los errores que he cometido. La forma de mi torso es ligeramente peculiar, teniendo el pecho y los riñones ligeramente hundidos y el vientre y los omóplatos sobresalientes. Visto de perfil tengo forma de S. Esto hace que el corte de una prenda ajustada a mi cuerpo deba tener una serie de pinzas para adaptarse al mismo. Algo que se escapa completamente a mis habilidades. Traté de ajustar la prenda todo lo más que pude a mi cuerpo, pero con un resultado no muy atractivo visto al natural.


    La peor parte se la llevó la solapa. En la fotografía ni se aprecia, de hecho ni siquiera parece existir. La fotografía no es muy buena y el negro es un color pésimo para resaltar detalles. Corté la solapa al hilo del tejido, craso error ya que se suelen cortar al bies para que se adapten mejor. Con el corte la hilo éstas quedan voleadas y no hay forma de que asienten. Ahora ya lo sé, cuando me decida a rectificar la prenda las volveré a cortar pero esta vez al bies, haber si tengo más suerte y quedan mejor. Con el ajuste de la prenda también tuve complicaciones con las pinzas del pecho, las cuales tampoco lucen muy bien que digamos. De la zona del vientre quedó bastante holgado y corto Al ceñirlo con la cincha trasera hace que los bolsillos queden desplazados en demasía hacia los costados.


    Aunque los bordados no son nada del otro mundo, es la parte que más lástima me da de ésta prenda. No sé si se podrá aprovechar el chaleco en su totalidad cuando diga a rectificarlo, ya que el corte no es el mejor. Quizás lo más sensato sea cortar otro de nuevas y rectificar todos los errores que cometí en éste. Supongo que me tendré que tomar ésta prenda como una especie de experimento y seguir y seguir practicando hasta conseguir mejores resultados. Lástima de tiempo y dinero invertido. 

    De momento hasta aquí llegan mis incursiones en el vestuario romántico. Aunque tengo ganas de seguir cosiendo, posiblemente lo haga retomando el proyecto del vestuario de hidalgo. No obstante publicaré una entrada más para mostraros los sombreros y el bastón que compré para esta recreación. ¡Bie, bie romanticismo!

    ¡Un saludo!

domingo, 3 de mayo de 2015

Pantalón y camisa de gala.

    ¡Hola a todos!

    Estas prendas de vestuario romántico tenía pensado lucirlas en la Ruta Literaria del Romanticismo de Almendralejo. Necesitaba al menos dos ternos, uno de día y otro de noche. Este pantalón y esta camisa pertenecen al conjunto de gala o de noche. 


    Los pantalones están confeccionados con el mismo patrón que los del traje de día. Al intentar recrear un vestuario de la década de 1840, opté por el color merino para los pantalones. A partir de 1850 se impone el negro tanto en pantalones como en fracs. A mí me resultaba mucho más atractiva la opción del color merino, ya que hacía que el conjunto resultara más diferenciador del resto de atavíos masculinos de estas recreaciones. 


    Para el corte de los patrones me ayudó mi hermana Auxi, yo solo creo que habría sido incapaz de hacerlo. Los pantalones están confeccionados con sarga de algodón color merino y están forrados con tejido de cáñamo natural.


    En los costados lleva un galón realizado con cinta de raso de 2 cms. de ancho. Este adorno es un rasgo distintivo de los pantalones de gala de esa época. Al igual que los pantalones de día, estos también llevan estribos.


Y aquí está la camisa. No sé ni por donde empezar...


    Con las alforzas del pecherín tuve el mismo problema que con la camisa que ya os mostré anteriormente, que no las cosí por dentro y se terminaban abriendo. Lo solucioné de la misma forma. Los márgenes anchos en las costuras de los puños y cuello, idem de idem. También quedan pendientes de una rectificación. Al cortar la caja del cuello no sé qué pasó que me quedó asimétrica. No me preguntéis cómo lo hice porque ni yo mismo lo sé. Así que le añadí una pieza para disimularlo. De todas formas el cuello seguía quedando ladeado, si os fijáis bien en la foto, el botón de la tirilla tira hacia el lado izquierdo torciendo la tapeta de apertura. Como quise diferenciarla de la otra camisa, le añadí un pequeño encaje de valençiens alrededor del pecherín y los puños. Un detalle casi pasado de moda en la época. En la tapeta me quedó más remetido por un lado que por otro. ¡Bien, otro error más!


    En los puños me volvió a pasar lo mismo, que los terminé abrochando a la inversa. Como en la mercería no contaban con botones suficientes del mismo tamaño, compré unos de menor tamaño para los puños añadiendo dos en lugar de uno. Este detalle sí me parece elegante, aunque no sé si reproduce la moda del momento. Es también a partir de 1850-60 cuando aparecen los puños abrochados con gemelos, en este período que yo recreo todavía se usan los botones.


    Esta es la vista trasera, la cual lleva museta. En la actualidad las camisas de etiqueta llevan la espalda en una sola pieza, siendo solo las camisas de sport las que llevan este tipo de corte. Para el vuelo, éste se suele recoger en un pliegue central, mientras que en las camisas antiguas el vuelo queda repartido a todo el largo. También la parte trasera suele ser más larga que el delantero. Ambas piezas se curvan en el bajo redondeándose hacia las costuras laterales. Al menos en esos detalles sí acerté. 

    ¡Un saludo!