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domingo, 15 de mayo de 2016

Corbatas y pañuelos de cuello.

    Su nombre viene del italiano, corvatta o cravatta, derivado de "croata". El origen data del año 1660, cuando los jinetes del ejército croata usaban pañuelos de colores al cuello. La fecha de nacimiento de la actual corbata se remonta a la segunda mitad del siglo XVII, con la llegada a Francia de los mercenarios croatas. Con su traje tradicional llevaban un pedazo de tela blanca, que llamaban 'hrvatska' (es decir: Croaciaen idioma croata). La anudaban formando una rosita y dejando colgar las extremidades encima del pecho. La croatta les gustó mucho a los franceses que la adoptaron y llamaron cravate y luego la difundieron en todo el mundo. Durante la revolución francesa, la corbata se volvió un verdadero status-symbol y por primera vez adquirió un valor político: el revolucionario la llevaba negra, mientras el contrarrevolucionario se la ponía blanca. Vino, luego, el momento de los incroyables, gente elegante y extravagante cuya corbata tenía enormes dimensiones y llegaba casi a esconder la barbilla y el labio inferior. Fue importante en este periodo la persona de Lord Brummel que para anudarse su corbata necesitaba la ayuda de dos mozos. Él mismo introdujo el empleo del almidón, para que mantuviera su rigidez.



    El cravat, solía ser un pañuelo grande, por lo general almidonado, cuadrado o triangular de lino o seda doblado en una banda y envuelto alrededor del cuello.   A veces se envolvía alrededor de un refuerzo primero, que era una especie de collar de cuero de considerable altura, lo cual le confería un aspecto rígido muy al gusto de la época.   Había diferentes maneras de atar el cravat dependiendo de la formalidad de la vestimenta correspondiente. La mayoría de ellos eran blancos, pero los colores no eran infrecuentes en atuendos informales. En los primeros años del siglo XIX la forma de la corbata empezó a acercarse a la actual. La moda había empezado a homologarse con algunas excepciones como el tipo lavallière, caracterizada por dos partes iguales en ancho y largo, que se volvió el emblema de los artistas y de los revolucionarios.

domingo, 1 de mayo de 2016

Prendas exteriores estilo Imperio. El frac.

    El frac es una prenda que aparece en el siglo XVIII y que ha llegado hasta nuestros días. Es también en el siglo XVIII que su uso se hace indiscriminado tanto para trajes de día como de noche. La excepcionalidad que presenta el siglo XIX con respecto a la centuria anterior, es que el frac y el pantalón o calzón, ya no se confeccionan del mismo tejido, quedando un terno bien diferenciado en cuanto a prendas, tejidos y colores. A las casacas con el cuello vuelto se les dio el nombre de frac. En "Arts et Métiers, L´Art du Tailleur" de M. de Garsault, de 1769, ya se incluye esta prenda con el nombre de "fraque" entre sus diferentes patrones. El frac se caracteriza por estar cortado recto en los delanteros al nivel de la cintura y cruzado sobre el pecho, tiene grandes solapas con el cuello vuelto y sus faldones traseros abiertos. Suele ir en colores lisos, en un principio eran de colores tales como el marrón, azul marino, granate o verde, pero pronto se convertirían en una prenda de paño color oscuro, sobre todo negro. Como anteriormente se mencionó, los orígenes del frac se encuentran en la adaptación  de la casaca del siglo XVII para una mayor comodidad. A finales del siglo XVIII la parte delantera de los faldones de las casacas se redujo considerablemente para hacerla más práctica a la hora de montar a caballo.  A comienzos del siglo XIX todo lo que quedaba de la falda era su trasera, que estaba dividida en dos por una abertura central también para una mayor comodidad a la hora de montar. Esta nueva "cola de golondrina", pronto fue adoptada tanto para trajes de día como de noche. Ambos tipos de casaca podrían ser de botonadura doble o sencilla. Al principio fue llevada tanto abierta como cerrada, siendo el estilo abierto el más popular para los trajes de noche con el fin de mostrar mejor el chaleco. En la década de 1820 el frac de noche se cortaba deliberadamente para que los frentes no pudieran encajar.  


    En la mayoría de los fracs de este período, la solapa del bolsillo es sólo decorativa. El bolsillo (si lo hay) está dentro de la prenda, por lo general en la cola. A este bolsillo se accede desde el exterior de la cola, y a veces desde el interior. La información sobre la aparición del bolsillo de pecho varía. Los colores de los primeros fracs de noche fueron a menudo el negro o los tonos oscuros como el azul, verde, burdeos, marrón como en los trajes de día. Paulatinamente se fue imponiendo el azul oscuro con botones dorados y el negro con botones forrados, esta última opción fue la que terminaría por imponerse en adelante.

    Otro detalle significativo es que al principio las solapas del cuello de los fracs de tarde solían ser de terciopelo negro. La aparición de este forro realizado en seda como en los actuales fracs, es mucho posterior. Otra característica notable de los primeros fracs, eran dos botones en la parte baja de la espalda (y ojales al final de la cola) agregados originalmente para que las colas pudieran ser dobladas y abotonadas en la parte posterior a la hora de montar.



    Mencionar también que los abrigos o capotes estuvieron de moda, a menudo con cuellos de piel o terciopelo en contraste con el paño de la prenda. El “Garrick”, a veces llamado abrigo de cochero, era una prenda muy popular y tenía entre una y tres capelinas cortas abrochadas al cuello. En España continua usándose la capa española tanto en atuendos de día como de noche.