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miércoles, 13 de agosto de 2014

El verdugado.

    ¡Hola a todos!

    Hoy vamos a hablar de una prenda femenina que estuvo en boga desde el siglo XV hasta comienzos del XVII, el verdugado, un tipo de saya acampanada. Estaba formada por un armazón de varas muy finas y flexibles (verdugos) cosidas a una falda cónica, que le conferían su forma característica. Inventado en España, el verdugado se extendió posteriormente a toda Europa. En Inglaterra apareció en el 1545 y enseguida lo llevaron todas las mujeres de las clases acomodadas (dado su elevado precio). A lo largo del siglo XVII, se dejó de utilizar sustituyéndose por el mucho más aparatoso e incómodo guardainfante, una especie de falda extremadamente ancha.

La infanta Isabel Clara Eugenia, por Alonso Sánchez Coello.

    Se creé que la aparición del verdugado es la siguiente:

  El hecho se remonta al año 1468 en la corte del rey de Castilla que, entonces era Enrique IV, controvertida figura que ha pasado a la historia con diversos sobrenombres, siendo el más conocido el de “El Impotente”. Lo cierto es que, por aquel entonces, el rey se había casado en segundas nupcias con Juana de Portugal, prima suya, habiendo tenido por primera esposa, a su también prima; Blanca de Navarra, cuyo matrimonio se vio anulado por no haber sido consumado a pesar de trece años de matrimonio. Esta segunda esposa, Juana de Portugal, fue bastante criticada en la corte tildándola de una dudosa fidelidad, a pesar del marido que tenía. De hecho, cuando nació su primera hija, también llamada Juana, la acusaron de haber sido concebida por uno de los favoritos del rey, llamado Beltrán de la Cueva, lo que la atribuyó el sobrenombre de “Juana la Beltraneja”, como ya es sabido. Cuando quedó embarazada por segunda vez, trató de disimularlo el tiempo en que fue posible, pero, según cuentan los cronistas de la época, llegó a inventar un traje nuevo que disimulara su estado pujante. Así surgió el invento que hizo moda. La reina Juana inventó un traje que llevaba una amplia falda armada gracias a unos aros que, rígidos como eran, mantenían el tejido despegado del cuerpo disimulando así la silueta y ocultando su secreto. Fue así como nació el verdugado.
    Al ver utilizando dicha prenda a la reina, las damas nobles de la corte de Castilla empezaron a usar vestidos exageradamente anchos, que mantenían rígidos alrededor de sus cuerpos mediante varios aros que se cosían bajo la tela. Así muchas de ellas, a pesar de su delgadez podían pasar por damas entradas en carnes, gracias a aquella suerte de traje. No en vano esta moda se extendió a los reinos castellanos y también a los de Aragón, aunque lo cierto es que fue muy criticado al principio, por considerar llamativo su uso. De hecho en Valladolid llegó a ser prohibido su uso por orden de la Iglesia, bajo pena de excomunión, por entender que exageraba demasiado las caderas, resaltando las formas femeninas que así destacaban en demasía. Cuando en los siguientes años se empezó a difundir el uso del verdugo fuera del ámbito de la corte fue duramente criticado por muchos hombres del clero y llegaron a culparlos de muchas de las calamidades que asolaron el reino de Castilla. Hay que destacar la obra de Fray Hernando de Talavera quien llegó a escribir en alguno de sus tratados al menos doce razones por las que aquellas malévolas prendas eran merecedoras de la pena de excomunión, al igual que sus portadoras. Lo tildó de no ser provechoso, ya que el traje se hizo para cubrir y abrigar y, al ser tan despegado ni abrigaba ni cubría. También dijo que eran trajes deshonestos, ya que permitían que se vieran las piernas y los pies, que debían estar ocultos. Por último lo tachó de feo y de provocar que las mujeres parezcan feas y tan anchas como largas, pareciendo más campanas que hembras.
    
La reina Margarita de Austria Estiria, por Juan Pantoja de la Cruz.

    Confección:

    Los verdugos o aros de mimbre que daban nombre a la falda, se cosían en la parte externa de las mismas forrándose con un tejido de distinto color y clase, sirviendo así también para adornarlas. Se dice que estos aros vinieron a ser sustituidos por cercos de tela para que la falda se ahuecara y no quedara del todo rígida, con lo que de alguna manera imitaban los aros forrados y cosidos, con la misma función. Estos verdugos de tela eran más flexibles y se llevaban sobre las enaguas o faldillas interiores y bajo un traje abierto por delante, por lo que tan sólo se veían parcialmente. En algunos casos llevaban ahuecadores o rellenos postizos para las caderas, dando así más volumen a las faldas.

    Se refleja el uso de los verdugos en la tesorería de la Corte de los Reyes Católicos y hay datos desde 1482 hasta 1490 de la compra de tejidos para hacer verdugos a algunos briales y faldillas. Los tejidos para los verdugos eran el raso, el damasco o el terciopelo, combinándolos de distintas maneras. El colorido se entremezcla: negro con verdugos naranjas, color carmín o blanco. Morado o carmín con verdugos amarillos o blancos, o bien, verde con verdugos carmín o blanco. Parece que esta moda tuvo su apogeo entre los años setenta y ochenta del siglo XV pero que declinó su uso al poco de 1490, así lo prueba la testamentaría de la reina Isabel la Católica, donde quedan relacionados todos los trajes y alhajas que dejó, sin hacer referencia a prendas que llevasen verdugo. Con posterioridad, ya en el siglo XVI, los verdugos dieron origen al llamado verdugado español o falda de alcuza, debido a su semejanza con dicho recipiente para el aceite. En Italia se llamó “verdugate”, en Francia fue conocido como “vertugade” y en Inglaterra se conoció como “farthingale”. A lo largo del siglo XVII, se dejó de utilizar sustituyéndose por el mucho más aparatoso e incómodo guardainfante, una especie de falda extremadamente ancha.

    Esta entrada está dedicada a mi querida amiga Carmen López Martí. La próxima estará dedicada al "guardainfante", por petición suya.

4 comentarios:

  1. Curiosisimo, me ha encantado. Muchas gracias por esta entrada, desconocía el uso y el origen de esta prenda, creía que era un guardainfante. Cada día aprendo más gracias a ti. Lo malo es que me das ideas y con el siglo XIX tengo ya lío de sobra XD

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    1. Pues ten cuidao que soy muy bueno tentado. ¡Jajaja!

      En realidad es casi lo mismo, son prendas para ahuecar la falda. Aquí si es cierto que comienza siendo una prenda exterior y pasa a convertirse en interior. Luego con el paso del tiempo va cambiando la forma y se va ensanchando en las caderas perdiendo su forma cónica inicial. Pero en lo que quiero insistir y dejar bien claro, es que es un invento español que se termina exportando a toda Europa y al recién descubierto Nuevo Mundo. Tenemos que aprender a defender y enorgullecernos de todo lo que la moda española ha aportado a lo largo de la historia.

      ¡Un besote enorme!

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  2. ¡Viva tu salero, Pedrete! Que no sabes lo que me ha emocionado saber de tus pesquisas :) Charo, anímate a recrear también moda histórica española que he de decirte algo, no sabes lo propia y bien que te verías con tus rasgos castellanos, vistiendo un verdugado de la época de Felipe II o un guardainfantes de la época de Felipe IV. ¡Animate mujer! que bien se que tus creaciones causarían verdadero furor entre tus conocidas anglosajonas que a esa moda, rara vez le hincan el diente y es un todo un reto, créeme ;)

    Yo he llegado a la conclusión, Pedrete, que este invento nos vino de Portugal con la famosa Juana, madre de la Beltraneja. En Castilla se le dio forma para que ahuecara la falda de la cintura al suelo y de Castilla se catapultó al mundo merced a la influencia política que tuvo el Imperio de Carlos V en el resto del continente europeo. De hecho, en su origen debió de recibir el nombre de "guardainfantes" teniendo como tenía esa misión de proteger el embarazo, amén de disimularlo para que no causará ningún motivo de concupiscencia en las mentes más tiernas por su relación directa con el coito. Pero en Castilla, al transformarse, se le denominó de otra manera más cercana al material con el que se hacía. A mi, lo que me fascina de esta prenda es su permanencia a lo largo de los siglos y su capacidad de transformación pues, los "ahuecadores" de faldas, por denominarlos de alguna manera más genéricas, surgen en algún punto de las últimas décadas del siglo XV y los vemos resurgir en el XVI, XVII, XVII y hasta el XIX y aun en pleno siglo XX. Herederos de verdugado son los guardainfantes, los panieres franceses de las cortes de los Luises y, por supuesto, el rotundo miriñaque que relanzó probablemente el diseñador Charles Worth para darle gusto a Eugenia de Montijo a principios de la década de 1850.

    No sabes lo agradecida que estoy por esta entrada y con verdadera ansia espero la del "misterioso" guardainfantes que pormetes. Un beso enorme, enorme.

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    1. Bueno, vamos por partes. Por un lado te comento que mañana nos quedaremos todos con la duda de saber lo que era un "sacristán". He estado buscando información y lo único que encuentro es la definición del ayudante del sacerdote. Nada que tenga que ver verdugados, ni guardainfantes, ni tontillos.

      Por otro lado me encanta que tú también te sumes a tentar a nuestra querida Charo para que se anime a vestirse cual princesa de Eboli, yo creo también que estaría sensacional con su falda de alcuza, su jubón y sus mangas perdidas. ¡Ayúdame a seguir tentándola!

      Por último agradecerte que me pidieras investigar en estas prendas. He encontrado datos muy interesantes que me han hecho aprender cosas nuevas. Mañana y pasado mañana habrá nuevas entradas versando sobre prendas genuinamente españolas.

      ¡Un besazo enorme!

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